jueves, 29 de julio de 2010

En Burundi y sin capuchas

En un nuevo pase estelar del Día de la Marmota, tres encapuchados, supuestamente, nos contaron el otro día, más supuestamente, en un acto en el que no permitieron asistir a la prensa (al menos no convocan ruedas de prensa sin preguntas), que la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte, en una nueva demostración del apego a la realidad social en el que viven los del club de las capuchas. A partir de ahí, como en los últimos 40 años cada tres o cuatro meses que es cuando acostumbra a escribir el de los comunicados claros y transparentes, una pléyade de descifradores de jeroglíficos egipcios se lanza a la arena a tratar de darnos luz sobre la importancia de tal coma, del punto y seguido novedoso o de la palabra cambio en estos momentos vitales de una coyuntura extraordinaria que nada tiene que ver con lo vivido hasta la fecha. Y así seguiremos viendo pasar veranos, otoños, inviernos y primaveras hasta que algún patriota de verdad, de los que siente a la patria de verdad por dentro y no para llevarla en procesión, decida convencer a los demás que, igual, tal vez, posiblemente, lo que puede que sea que esté esperando el pueblo vasco desde hace lustros es que se vayan tranquilamente a un remoto poblado de Burundi, convoquen una rueda de prensa, sin preguntas de ningún tipo que no hacen ninguna falta, se vayan quitando suavemente las capuchas y comuniquen con esa misma suavidad que cierran el negocio para siempre jamás.

2 comentarios:

  1. Con lo chungo que anda el currelo como para dejarlo motu proprio.

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