martes, 11 de mayo de 2010

El 'Fumeque' del Rey


El Rey y yo ya tenemos dos cosas en común casi sin saberlo; fumamos y somos republicanos. Lo segundo no es que lo diga yo, es que se lo dijo él a un veterano republicano balear, al que fue a felicitar por sus 100 años, cuando el anciano le tuvo que aclarar que agradecía el gesto pero que era de la tricolor desde que tenía uso de razón, a lo que Juan Carlos le respondió que él, si no fuera rey, también lo sería. Lógico. De puro sentido común. Lo ilógico es lo que ocurre aquí con la figura del monarca que en el caso de los medios de comunicación se adentra en el campo de la mitología medieval, como hemos podido comprobar estos días, sin ningún tipo de parangón en ningún otro país civilizado y sólo equiparable a las monarquías bananeras. Si nos hemos enterado ahora de que fumaba es sólo una muestra más de la permanente ficción obligatoria que existe en torno a la única familia inmune a crisis y derivados. Supongo que hoy en día es políticamente incorrecto lo de fumar y si el rey fuma y hay que taparlo durante años, se tapa, se prohíbe sacar imágenes de él con el truja al morro y punto pelota, que en asuntos de palacio no va a haber ni un solo medio de comunicación que no asuma sin pestañear el papel de súbdito sumiso a la vez que en sus cabeceras luzcan esas épicas citas de la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, que diría Walter Matthau. Ojalá que el abuelo de Froilán salga de ésta y muera en la cama con 120 años de puro aburrimiento y, a poder ser, tras haber conocido la proclamación de la III República, porque al menos habrá tenido ocasión de vivir en libertad.

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