viernes, 19 de agosto de 2011

Y ahora, a la huelga

Los muchachitos del fumbo a los que pagamos entre todos se van a la huelga general, una vez que ha pasado el Madrid-Barsa-Barsa-Madrid de rigor, porque, eso sí, los dos nuevos duelos del siglo de principio de temporada han salido indemnes de la solidaridad obrera de los multimillonarios de la burbuja del pelotón. Una cosa son las declaraciones tipo Casillas de hace una semana y otra jugársela de verdad si los jugadores de Madrid y Barça deciden no disputar la Supercopa, que hubiera sido lo suyo si de verdad se creen lo que dicen. Pero me da la sensación de que había demasiada pasta y demasiados intereses en juego para que hubieran tenido el valor de iniciar la protesta por donde se inicia cualquier protesta, por el principio. Pero esto del Barça-Madrid es la extensión futbolera del PSOE-PP. Intocables hasta el vómito y con todas las reglas organizadas para ellos. Y que conste que cualquiera que realice un trabajo lo tiene que cobrar. Y que la situación de los jugadores del Rayo es insostenible. Pero que unos señores que cobran unos sueldos estratosféricos por pegarle al pelotón sin que lo generen se vayan a la huelga provoca un poco de risa. E insisto en lo de que sin que lo generen, porque esa es la realidad. Porque si lo generaran, no estarían ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas o cajas de ahorro perdonando deudas, perdonando IVA, recalificando eriales, permutando terrenos, renegociando créditos y las mil lindezas que suponen el inmenso coladero de dinero público que acaba engrosando las nóminas de los multimillonarios de la patadita al pelotón.

Publicado en Noticias de Gipuzkoa el 19 de agosto de 2011

martes, 16 de agosto de 2011

JMJ

Estoy siguiendo de bastante lejos la polémica que se está generando en torno a la visita del Papa. Son casi siempre los mismos actores y los mismos argumentos. No me preocupan las consignas que pueda lanzar Benedicto XVI porque lo de no pertenecer a un club determinado te da la libertad de la distancia. Me parece muy bien lo que diga –aunque piense diferente en casi todo– pero cada cuál es libre de predicar lo que le parezca oportuno y tendrán que ser sus seguidores los que le llamen a capítulo. Tampoco me escandaliza el asunto del dinero público que se va a gastar. Viendo las cifras de gasto y la gente que está viniendo de todas las partes del mundo, no hace falta ser Trichet para llegar a la conclusión de que es bueno para la economía. Que van a dejar más dinero del que se va a invertir. Economía pura y dura, y de eso sabe bastante el Vaticano. Lo que me sigue escandalizando es que en un Estado laico sigamos teniendo un Concordato con la Santa Sede y de los Presupuestos Generales se abonen miles de millones de euros a una confesión concreta, la católica, que por otro lado no hace más que perder fieles cada día que pasa. Pero lo hicieron muy bien a finales del 78. Con la profesionalidad que les caracteriza, negociaron con nocturnidad unos privilegios antes de la Constitución que eran, y siguen siendo, una vergüenza, y esperaron a que se aprobara la Constitución para firmar lo que habían negociado previamente. Ese es el verdadero escándalo. Lo de estos días, el chocolate del loro y munición gratuita para los ultras que esperan impacientes volver a entrar a caballo a las arcas del Estado.

Columna publicada en Noticias de Gipuzkoa el 17 de agosto de 2011

miércoles, 10 de agosto de 2011

'Todos somos Mari Pili'

Lo más irritante que tiene parte de la izquierda –amén de esa insorportable superioridad moral que se autoarroga–, es ese complejo, surgido del dogma, de apuntarse a un bombardeo cuando un adoquín vuela sobre la cabeza de un policía. Son reflejos de dogma de fe, de doctrina religiosa en estado puro y duro. Si hay unos tipos tirando piedras a la policía, hay que estar con los tipos sin pestañear y después ya buscaremos la causa de la sangrante represión que sufren las criaturas para pegarle fuego a una ciudad. El síndrome del Mayo del 68 sigue vigente en una parte importante de la izquierda que no ve, porque no quiere ver no vaya a ser que la realidad le destroce el argumento, que los piltrafillas que están saqueando Londres, y a los que les importa un pijo la muerte del chaval negro, a quien realmente están destrozando el futuro son a trabajadores, a obreros, a gente que tiene un pequeño negocio, una pequeña empresa, un trabajo con el que poder seguir adelante y dar de comer a sus churumbeles. Enfrente de la gente que pelea por sobrevivir, una cuadrilla de aguerridos revupijos que salen de las tiendas bajándose la capucha y mirando la etiqueta del vaquero que acaban de afanar para ver si coincide con la marca de lo políticamente correcto que rige en su particular secta. En Londres, en todos los sitios, es necesario humanizar el sistema, dotar de salidas a quien no las encuentra y acabar con la dictadura financiera. Jamás lo conseguiremos si seguimos con la letanía del Todos somos Mari Pili, justificando y aplaudiendo a una pandilla de cuatreros, aunque tiren adoquines a los maderos.

lunes, 8 de agosto de 2011

La imparable agonía somalí (Foto; Antoine de Ras)



Ibrahim Kassin es un afortunado. Ha llegado a los 70 y llegar a los 70 en Somalia es ser centenario por nuestros lares. Pero todo tiene un límite. No se puede llegar a los 71 sin comer e Ibrahim no tuvo otra que dejarse caer ayer domingo cuando trataba de llegar a esa comida occidental tantas veces negada. No debe ser fácil ser paria en la nación más paria del planeta. Sin duda, lo que más llama la atención de la foto de Antoine de Ras no es el agotamiento del anciano Ibrahim, sino la naturalidad de la fila que camina disciplinada hacia los granos de aroz sin poder permitirse el lujo de tender una mano al que cae. Probablemente, tender una mano al caído signifique caida segura. La suplica de la mirada de Ibrahim al fotógrafo es clara; "Venga tío, suelta la cámara, ayúdame y déjame que llegue a los 71". Es la lucha diaria de millones de personas en lo que sigue siendo la mayor vergüenza con la que tenemos que caminar los humanos.

jueves, 4 de agosto de 2011

La prima esa famosa

Esto de la crisis nos está haciendo a todos más inteligentes. Manejamos una serie de palabros impensables hace años. El camarada Moody's, el hábil Fitch, el malvado de Standard con su mellizo Poors y ahora la prima de riesgo, que ni Dios sabe exactamente en qué consiste pero todo Dios habla de ella con una naturalidad que acojona y tiene pintas de ser bastante cabrona la primita en cuestión. Es como la época aquella que le dio a la gente por entender de vino, que fue como una pandemia y sujetos que solo lo habían probado mezclado con coca-cola en un katxi en noche de gaupasa, de repente, te hablaban de aromas y espesores como si fueran sumilleres del Maxim's parisino. Lo reconozco, no sé qué es la prima de riesgo porque he decidido que lo que tenga que ser que sea, pero esto de aprender economía de crisis empieza a ser un poco como mirar síntomas de enfermedades por Internet. Si te duele el dedo gordo del pie, la Red te lleva a una muerte segura e inmediata. Lo de la prima de riesgo viene a ser lo mismo. Si sigues, llegamos al crack absoluto y a empezar a comernos unos a otros a mordiscos. Lo único que debemos tener claro es que los que han provocado la situación serán los únicos que no la sufran. En medio de la catástrofe, estarán perpetrando la siguiente. Viene todo esto a cuento porque el 20-N nos llaman de nuevo a las urnas para elegir a los capataces de la finca, a los que llevan 30 años de gerentillos. Los propietarios no se presentan. Esas cosas plebeyas no son de su mundo, que ellos ya tienen a Moody's, a Fitch, a Standard, a Poor y ahora, a la primita de los cojones

miércoles, 27 de julio de 2011

Somalia y la ONU

En agosto del 90, nos costó días enviar la mayor operación militar de la historia para proteger los intereses de un grupúsculo de jeques fundamentalistas, misogenos, homófobos y xenófobos. Plantamos allá decenas de miles de soldados con todo el andamiaje militar correspondiente para que aquellos piratas pudieran seguir ejerciendo de piratas a sus anchas durante varias décadas más y a nosotros la gasolina no nos saliera por las nubes. Una de las escenas más dantescas de aquella primera Guerra del Golfo era ver como los inmigrantes jordanos o palestinos -los parias del país, los que hacían que aquello funcionara- se jugaban la vida por defender la integridad territorial de Kuwait frente a los iraquies mientras que sus amos y señores se exiliaban en hoteles de lujo de El Cairo -bien provistos de alcohol y prostitutas, que una cosa es el uso de la religión para la represión y otra bien distinta es la diversión-, hasta que los parias de otra nación- negros y chicanos- consiguieran que pasase el temporal. Entonces, en boca de todos estaba la sacrosanta ONU, la sagrada ONU, que ya sabíamos entonces que solo servía para obedecer al Señor. Ahora, anda detrás de lo de Somalia. Se calcula que un millón de niños no llegarán a fin de año y la ONU hace llamamientos al mundo. Entonces no hizo falta llamar a nadie. Dicen que Somalia es un Estado fallido. Lo que no dicen es que la ONU también es una organización fallida o, a al menos, no es la organización que vela por los Derechos Humanos. Sería bueno que lo supiéramos todos para ir creando otra, aunque ya lleguemos tarde con el millón de críos somalíes.

Publicado en Noticias de Gipuzkoa el 28 de julio de 2011

Somalia y la ONU

En agosto del 90, nos costó días enviar la mayor operación militar de la historia para proteger los intereses de un grupúsculo de jeques fundamentalistas, misogenos, homófobos y xenófobos. Plantamos allá decenas de miles de soldados con todo el andamiaje militar correspondiente para que aquellos piratas pudieran seguir ejerciendo de piratas a sus anchas durante varias décadas más y a nosotros la gasolina no nos saliera por las nubes. Una de las escenas más dantescas de aquella primera Guerra del Golfo era ver como los inmigrantes jordanos o palestinos -los parias del país, los que hacían que aquello funcionara- se jugaban la vida por defender la integridad territorial de Kuwait frente a los iraquies mientras que sus amos y señores se exiliaban en hoteles de lujo de El Cairo -bien provistos de alcohol y prostitutas, que una cosa es el uso de la religión para la represión y otra bien distinta es la diversión-, hasta que los parias de otra nación- negros y chicanos- consiguieran que pasase el temporal. Entonces, en boca de todos estaba la sacrosanta ONU, la sagrada ONU, que ya sabíamos entonces que solo servía para obedecer al Señor. Ahora, anda detrás de lo de Somalia. Se calcula que un millón de niños no llegarán a fin de año y la ONU hace llamamientos al mundo. Entonces no hizo falta llamar a nadie. Dicen que Somalia es un Estado fallido. Lo que no dicen es que la ONU también es una organización fallida o, a al menos, no es la organización que vela por los Derechos Humanos. Sería bueno que lo supiéramos todos para ir creando otra, aunque ya lleguemos tarde con el millón de críos somalíes.

Publicado en Noticias de Gipuzkoa el 28 de julio de 2011