sábado, 13 de marzo de 2010
El Madrid del Norte
Sobraús andan en los aledaños de la ría. No me extraña, motivos tienen. Una crisis de mil pares de cojones, 120.000 currelas en la colas del Inem y 55 milloncitos de nada para un nuevo campo de fumbo, a costa del erario público, que parece que va a ser el asombro de las naciones más avanzadas y organismos internacionales. Y eso sí, quien ose levantar la voz es un aldeano acomplejado, como si soltar 55 kilos ahora para un club de fútbol (el Athletic es eso, un club de fútbol y no el club de fútbol) fuera una mindundez y cosa de chichinabo. Los que pertenecemos a los equipos que sufrimos el imperialismo del Norte, cuando leemos 55 millones para el club de los ojeadores de infantes vascos, leemos en realidad que van a tener 55 millones más para los traslados masivos vía talonario de nuestros jugadores a orillas del Guggenheim, una de las dos cosas por las que se conoce a Euskadi en el mundo según el ilustre señor diputado general de aquel histórico territorio. La otra es Bilbao y me ahorro el chiste. Es lo que tenemos los acomplejados que somos muy básicos y solemos ir a lo fundamental, 55 millones de todos para unos en concreto. Ya sé yo que en catorce meses volvemos a las urnas y voto ser voto que diría Bujadin Boskov. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, desde esta aldea de acomplejados no estaría de más recordar a los barandas de nuestro territorio hermano que Urdaibai es una reserva natural y que plantar ahí un museo del copón (con dinero acomplejado, por supuesto) pega lo mismo que a un Cristo dos pistolas. Saludos y suerte en el Molinón.
¡No me mate a la milana, señorito Iván, por sus muertos!
Cuando los apologetas de José María Aznar trataban de vendernos la imagen del ex presidente como la de un sobrio castellano se me revolvían las entrañas. No por el intento de convertir en verdad la mentira mil veces contada, sino porque en mi imaginario personal la sobriedad castellana, la sobriedad de la dura meseta tenían desde hace mucho tiempo un nombre asignado, el de un vallisoletano de bien, un sabio de la sencillez, un buen tipo que nos dejó ayer y con ello más huérfanos a los que pagamos las facturas juntando letras. Una sabiduría y unos principios no alardeados sino demostrados, no pregonados sino escritos. Esa sobriedad castellana de un resistente interior que nunca elevó la voz para defender lo que defendía únicamente con su pluma. Un amante del trabajo bien hecho, de la importancia de la cultura y del conocimiento para generar conciencias duraderas, no de las del grito en la manifa a la edad que toca. Y, cómo no, alguien que fue capaz de llevarnos hasta el mismo estremecimiento con ese retrato descarnado y brutal de la Castilla caciquil reflejada en Los santos inocentes. Una novela deliciosa que tuvo la fortuna de encontrar a Mario Camus para llevarla a la gran pantalla y éste, a su vez, de convencer a Juan Diego y Paco Rabal, entre otros, para interpretarla. Para todos los que la vimos, Azarías, Paco el Bajo, Régula o La Niña Chica forman parte de nuestras conciencias. Es muy difícil que nunca jamás un acto de violencia suprema como el estrangulamiento del señorito Iván fuera celebrado con semejante júbilo por lectores y espectadores. Aquella Milana, bonita nos llevó a las entrañas de un pasado oscuro contado con exquisitez por un sobrio castellano que, como dijo ayer Pepe Sacristán, era "de esos que no cabe en un kilo".
domingo, 7 de marzo de 2010
La fábrica de sueños
Era un tipo viejo, rechoncho, calvo, tirando a gordo, que no pintaba nada en el imponente Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles, infectado de mujeres espectaculares, hombres de anuncio, glamour y esplendor. Era la entrega de los Oscar de 1983. Aquel tipo desgarbado cruzó por los pasillos que llevaban al estrado sin atraer la atención de nadie, ni siquiera de las cámaras ocupadas en los planos de las celebridades. Subió al estrado (creo que le daban un premio o daba él uno, no recuerdo) y se plantó con una sonrisa de oreja a oreja delante del micro mientras el personal le miraba sin reconocerlo, esperando que alguien explicara qué pintaba aquel espontáneo en una reunión de rostros mil veces retratados. Y aquel tipo rechoncho, calvo y entrañable se acercó al micro y dio las buenas noches. Sólo dijo buenas noches y la sala se vino abajo. Las gentes del cine se pusieron en pie como sacudidas por un resorte y aplaudieron a rabiar, en su nombre y en el de los que no podíamos estar allí, al viejillo que reía satisfecho, que disfrutaba con una sonrisa de esas que sólo tienen los que han dedicado toda una vida a hacer soñar a los demás. Lo sabían las celebridades que aplaudían, gritaban, silbaban, pateaban y taconeaban ansiosas, tratando de devolver en pocos minutos todo lo que habían recibido de aquel sujeto que les miraba con ojos de niño feliz, saboreando divertido el reconocimiento merecido. Hoy me tumbaré largo en el sofá para ver en la tele a los que fabrican sueños y olvidarme así de los que fabrican humo a diario. El tipo era Clarence Nash, la voz del Pato Donald.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Edurne, disfruta
Lo primero volver todos, lo segundo volver amigos y lo tercero hacer cima. Las tres cosas y por este orden, Edurne, aunque tú sabes mejor que nadie los tres sagrados mandamientos que tenéis como Biblia los que un buen día decidisteis llevar una vida de libertad plena en la montaña. Y ya sé que los periodistas damos la paliza con lo de ser la primera mujer que sube los catorce ochomiles. No nos hagas caso, no somos gentes de fiar, los periodistas. Por aquí, si eres la primera, brindaremos con champán, si eres la segunda, también y si eres la Edurne Pasaban que subió sólo doce o trece ochomiles brindaremos igual de contentos. La cuestión es que seas la Edurne Pasaban que dentro de 30 años se vaya a disfrutar de un precioso día de primavera al Txindoki. Lo demás, carnaza para la canallesca, que está bien, pero tiene el valor que tiene, infinitamente inferior a tu decisión de convertir el reto a la naturaleza en tu particular oxígeno para hacer más digno este valle de lágrimas. Suerte en el Shisha Pangma y mucha más en el Annapurna, que ya sabes lo cabronazo que es ese jodido monte. Y si pasas cerca de donde se quedó Iñaki, acuérdate de removerle un poco la nieve a aquel destalentaú, de comentarle que lo del orfanato para los chavales de Katmandú va viento en popa y más desde que El Pep Guardiola pone vídeos suyos a los del Barsa, él se descojonaría de la risa, y ya de paso dile que se le echa de menos. Volved todos, volved amigos y haced cima. No lo olvides y disfruta como una enana. Ya nos contarás.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Esperando al 'traidor'
En una entrevista publicada ayer por este periódico, el escritor Javier Cercas, a cuenta del 23-F y de su libro Anatomía de un instante, realiza una brillante apología de la ética de la traición, infinitamente más patriótica que la ética de la lealtad, prostituida desde su origen épico para acabar convirtiéndose, en la mayoría de los casos, en la ética de la sumisión, ante la que hasta los propios sumisos saben que ya no sirve, que ya no vale, que permanecer quieto en un mundo en movimiento, amén de una quimera, es siempre un retroceso. Los traidores en la exhaustiva disección de Cercas sobre lo que no nos contaron del 23-F fueron los que a la postre la historia juzgará como patriotas. Un Gutiérrez Mellado que plantó cara a los que siempre se creen con derecho a jugar con los sables. Un Adolfo Suárez que traicionó a la camarilla de mediocres que le encumbraron y un Santiago Carrillo que traicionó a los que se resistían a reconocer que el Padrecito Stalin había sido en realidad un genocida criminal. Me leí el libro de Cercas pero reconozco sin rubor, a pesar de mi profesión, que no le he echado ni un mísero legañazo al Documento. Y no es que no tenga tiempo. Lo que no tengo son ganas. Mi hartazgo con esa sociedad paralela que forman los de las capuchas y los que no se atreven a soplarles, los de la ética de la lealtad, es existencial, pura supervivencia, una cuestión visceral en donde se mezclan principios, prioridades, proyectos e ilusiones. Me agotaron y me aburrieron. Sólo espero que el traidor llegue cuanto antes y nos traiga escrito el documento definitivo. Ése me lo enmarcaré.
sábado, 6 de febrero de 2010
La pensión de González
Francisco González, presidente del BBVA, ha cumplido los 65 en buena época, y no como los gilipollas que curraremos hasta los 67 (ahora mismo firmo que sean 67; primero porque habré llegado y segundo porque no lo habrán subido más, que probablemente es lo que suceda teniendo en cuenta las manos que mecen nuestras cunas) y se ha embolsado 79,7 millones de pensión de jubilación, tienen ustedes buena vista, vicios aparte porque imagino que para pulirte 80 millones de euros a partir de los 65 hay que tener muchos y variados vicios, que no parecen mal en sí mismos, Dios me libre de atacar a los pecadores, pero también hay que mirar un poco por la salud, don Francisco, que a determinadas edades lo importante es sumar días. No sé, y paso de llamar al Consejo de Administración del BBVA, cuánto cobrará al mes don Francisco, porque lo de los 80 millones es sólo por llegar, que también tiene su mérito estar desde los 24 a los 65 urdiendo planes para hacerte con la pasta ajena. Y don Francisco González, otro Francisco y otro González, también acaba de llegar a los 65 y no cobrará nada por llegar como el primero y tendrá que conformarse con una pensión de 725,50 euros al mes, siempre y cuando tenga a su cónyuge (qué bonita palabra para el rival) a su cargo. Porque si además el bueno de don Francisco, el segundo, ha cometido el desliz de no tener a su cargo a su cónyuge (qué habrás hecho, Paquito, qué habrás hecho) lo que va a recibir van a ser 557,50 euros al mes, que también da para vicios... de pensamiento. Para que después digan los rojos que aquí lo que importa es el apellido.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Ideas para ZP
Ya que te vemos que llevas unos días un tanto apretáu, ZP, mi prima Lola y yo, en un acto de patriotismo sin parangón, hemos montáu un zinkzank de esos tan famosos ahora (lo queríamos llamar Zapatero Aurrera, pero los de la Dipu han registrado todas las variantes hasta el infinito con lo de Aurrera) y te vamos a ayudar a solucionar el Cristo éste de la jubilación y las cifras del paro, que bien mirado, igual esa es la salida: acabar con los jubilados a base de parados. Ya sabes, ZP, que los caminos del Señor son inescrutables. A lo que íbamos. En realidad a lo que iba El Roto en su viñeta en Er Paí. Todo se reduce a que, no se sabe muy bien cómo, se haga coincidir la fecha de jubilación con la de defunción, que sale todo como mucho más barato. Descartamos la salida lógica que consiste en pedirle la pasta a los piratas que montaron la orgía. No te preocupes, te entendemos, nosotros también tuvimos un compañero de clase más largo que un día sin pan que nos mangaba el bocadillo y no tuvimos huevos para pedírselo y nos las ingeniábamos para robárselo al de al lado. Tú lo que tienes que hacer, ZP, es conectar la base de la Seguridad Social con la de los ambulatorios e ir variando la edad de jubilación de forma unipersonal. Eso sale siempre si no se entera nadie. Y mientras tanto, para contrarrestar a la canallesca, convoca 40 ruedas de prensa sin preguntas para anunciar que les vas a quitar la jubilación a los 100 fumbolistas que cobran más de 100 millones de euros. Pa que se jodan, que aprendan, quá se van a creer estos, privilegios aquí. No hay de que, ZP, mi prima Lola y servidor, siempre tuyos.
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