jueves, 19 de marzo de 2009

Inmoralidad

Qué una presunta autoridad moral, que lo es para centenares de millones de personas, vaya a un sitio como África para decir que los condones no solucionan el problema del Sida sino que lo agravan es una inmoralidad inadmisible. Afortunadamente, miles y miles de católicos comprometidos de verdad son los que suministran los preservativos a una población diezmada por esa pandemia, una de las muchas. Que en marzo de 2009 sigamos con el raca-raca eclesial sobre el sexo produce sonrojo, cuando no indignación, no por lo que diga Benedicto sino por lo que no hacen, ni dejan hacer.Ya sabemos todos perfectamente que el sistema más infalible del mundo para que no se extienda el Sida es no follar . Lo sabemos todos. No somos gilipollas. Y a todos nos parece estupendo que quienes no lo practiquen por creencias religiosas, no lo haga. Nadie obliga a nadie. Pero como tan cierto es que es la Tierra la que da vueltas alrededor del Sol como que al personal, además de que gane su equipo de fútbol, lo que más le gusta en este valle de lágrimas es tratar de pecar en santa paz, afortunadamente. Y cada cual que lo haga como mejor le parezca, con una única pareja o con cincuenta si hay fuerzas y no se fuma demasiado. Obviar lo evidente es negar que la Tierra gira alrededor del Sol. El problema es que esa negación está afectando, directamente, a la vida de millones de personas en una tierra ya de por sí históricamente puteada . Y quien esto escribe para nada es anticlerical, ni siquiera ateo o agnóstico. Es un creyente que alucina con la manipulación y tergiversación sistemática que una cúpula, casi todas las cúpulas son similares, realiza de algo que nunca nadie dijo en ningún sitio y por arte de birlibirloque pasó a ser dogma de fe como casi todas las mentiras mil veces repetidas. Los centenares de millones de católicos de ley, que son la mayoría, no se merecen a nadie así al frente. Y, además, no es infalible porque echar un polvo , o dos si son pequeños, es bueno para todo. Algo mejor iría el mundo si se practicara con más devoción, aunque sea cristiana.

jueves, 12 de marzo de 2009

Charlatanes de feria

El muy noble y leal Senado del Reino de España tumbó ayer la única posibilidad de que la exhumación de republicanos asesinados durante la Guerra Civil se lleve a efecto de forma efectiva. Esto es; con dotación económica directa del Ejecutivo, haciéndose cargo de todos los gastos. Por ley, como Obama. Pero esto no son los EEUU (tenemos la rara habilidad de copiar todo lo malo de yankylandia y nada de lo mucho bueno que tienen), éste es el país de los charlatanes de feria, de los prestidigitadores, de los trileros de vocación. La pretensión partía de un digno senador balear que decía algo tan evidente, sencillo y elemental como que ya no queda tiempo. Han pasado más de 70 años, los familiares más cercanos empiezan a fallecer y todo lo que no se haga ahora no se podrá hacer. No se puede dejar todo en manos de los entusiastas de turno, entre ellos las gentes de Aranzadi, que hasta la fecha tan sólo han podido sacar a la luz los cuerpos de 4.000 de los 150.000 que se calcula que yacen en las cunetas de la vergüenza. Porque un país que no es capaz de enterrar a sus muertos con la dignidad que merece cualquier ser humano no es un país, es una farsa. Pero lo que indigna, lo que enciende, lo que jode realmente de verdad es que el PSOE haya votado en contra. Que lo haga la derecha estaba descontado. Pero que sea el partido de muchos de los que siguen en las cunetas y que fueron allá precisamente por ese carné, roza el delirio. Estamos en lo de siempre con la jerarquía socialista. Bla, bla, bla, discursos de postal, palabras al viento. Si tan admiradores son de Obama, no le copien las ideas, copien los métodos. La ley. Los familiares de las decenas de miles de constitucionalistas (de la Constitución republicana, pero constitucionalistas) que yacen en cunetas, caminos y veredas cambiarían con los ojos cerrados un magistral silencio del clan de ZP en este tema a cambio que a la hora de la verdad, a la hora de apretar el botón en el escaño que es lo que va a misa, actuasen con la dignidad que se les suponía. Esto, definitivamente, no es un país. Esto es La Noria.

jueves, 5 de marzo de 2009

El clan de los jubilados

Según avanzan de forma inexorable las cifras del paro (del paro tiene la culpa tú alcalde, tú diputado general, tú lehendakari, tú presidente de Gobierno o Trichet, siempre dependiendo del partido del que seas o del que te dé de comer) se masca otra tragedia social, amén del paro en sí mismo. Porque si hay una sociedad paralela única, un sotogoberno perfecto, este no es otro que el que conforman los jubilados, que nada tiene que envidiar a la red tejida por los Bonano, los Genovese, los Bambino, los Corleone o los Luchese . Lo tenían todo organizado y el aumento de ociosos/as por las calles les está poniendo nerviosos y eso, autoridades civiles y militares, es peligroso. Controlaban en su totalidad la obra pública y la lectura de prensa en bibliotecas, que como se te ocurriera tratar de mirar al encofrador de un parking o leerte el ABC (por cierto, se pulen a 250 periodistas del ABC, que se suman a los más de 2.000 que ya han pasado a mejor vida el último año en esta profesión, bastante más denigrada que la de las señoritas que fuman), te estabas jugando la vida. El orden era perfecto. De hecho, en la obra pública hasta dejaban libre el hueco de la valla desde donde no se veía una mierda para que quienes no hemos alcanzado la edad de la jubilación pudieramos ver de refilón al encofrador y alabar la generosidad intrínseca de los capos de más de 65, que siempre tenían los huecos buenos para poder poner a parir a los currelas de turno y, es que, las cosas como son, cada vez se echa menos mortero en los cimientos y así nos va. Pero claro, con lo que no contaba el clan de los jubiletas es que de la noche a la mañana se les hayan unido por las calles miles y miles de desocupaús, que te paseas un martes al mediodía por cualquier plaza pública y aquello parece el malecón de La Habana, pero sin chicas que te digan hola, mi amol , que esto es Euskadi. Ahora hay overbooking y no me gustaría estar en medio de una disputa entre un ex tornero de la CAF y un inmigrante boliviano por la caza y captura del ABC.

jueves, 26 de febrero de 2009

El voto del abuelo

Esto de las campañas electorales viene a ser un poco como la monarquía. Ni Dios sabe para lo que sirve pero nadie lo cuestiona. Pero bueno, tras dos semanas de grandes aportaciones, mañana se acaba el circo para dar paso a la madre de todos los absurdos: la jornada de reflexión. Para reflexionar sobre todo lo que nos han aportado estos 15 días, con minuto y medio iríamos sobrados. Y el domingo, a votar, o no votar, posición tan digna y respetable como la primera. Uno de estos abstencionistas ocasionales o votante peculiar era mi abuelo. Un señor de principios. El abuelo era un tipo al que lo de la lucha partidista digamos que se la pelaba . Probablemente, de forma consciente. Le tocó en la guerra en el bando nacional y fue un soldado ejemplar, heroico, de los de condecorar. Le rozó una bala en la muñeca en la zona de Teruel y se las ingenió para que su novia de entonces, mi abuela con posterioridad, le metiera sal en la herida y estuviera postrado toda la guerra sin pegar un tiro. Su hermano, que fue con él a batallar, se pasó a los rojos , le pillaron y no lo fusilaron de milagro. Tras la guerra, se dedicó al contrabando de fina lencería francesa mientras otros se dedicaban a joder la marrana . Distintas formas de ver la vida. Los principios del abuelo eran muy elementales: tratar de sobrevivir y, además, disfrutando de la vida. Recuperado el hábito de votar, el abuelo, fiel a su filosofía, era un elector no indeciso precisamente, sino volátil. Si votaba a la mañana, votaba a la derecha porque iba a una sociedad de hombres de orden y de ley y esas cosas. A las tardes, se juntaba en sociedad obrera a jugar a las cartas con lo que si se le había olvidado ir a la mañana, a la tarde apoyaba a la izquierda. Había veces que se le olvidada a la mañana y a la tarde. Mi abuelo era de uno de esos sitios primitivos en donde todavía la distinción se hace entre la derecha y la izquierda, no como aquí, que siempre ganan las derechas. De lo que estoy seguro es que, de vivir y poder votar aquí el domingo, iría o no iría, depende, pero no votaría nulo. El abuelo era un vitalista.

jueves, 19 de febrero de 2009

El desfile de la boda de la niña de 'Joshemari', el austero

Yo a la Policía no acabo de entenderla bien. Vamos a ver, en aquellas bodas de Caná que organizó el líder cósmico de Valladolid, el austero castellano como le tildaban su troupe de escribas de cabecera y abultada nómina, para que su niña contrajera católico matrimonio (esas gentes de vivir desarreglado contraen matrimonios y cursan estudios, como los borbones) con el trepa oficial del partido de esos momentos en el régimen berlusconiano que nos tocó sufrir. En aquella boda, insisto, había cientos de policías. Y cientos de policías, misterios del Señor, para proteger a los invitados y no a nosotros de los invitados, que era lo que procedía en aquel suceso. Porque cualquier policía con dos dedos de frente, que no dudo que los haya y muchos, hubiese, al menos, tomado declaración a un 50% de los que protagonizaron aquel desfile del siglo XVI que realizó la flor y nata de la doble moral y triple contabilidad. ¿Por qué? Por el aspecto, así de sencillito. Cualquier investigador, si es que hay alguno, de ingenierías financieras y ese tipo de trabajos a los que se dedican una parte importante de la población para no tener que trabajar, hubiera tomado declaración a los que desfilaban haciendo obsceno alarde del poder que les había otorgado el pequeño duce de Valladolid. Ni Willy Toledo con su Animalario hubiese pensado que el enlace del milenio (enlace, otro palabro que fascina a los piratas en corte) iba a acabar como está acabando. Con la mitad de los comensales declarando en los juzgados por el latrocinio masivo de fondos públicos. Ya sé que quizás no era el día más adecuado, pero de entre todos los que entraban al monasterio de El Escorial a escuchar las siempre esperadas palabras de Rouco Varela (Dios los cría y Garzón los va a acabar juntando), había uno en particular al que yo, una vez más por su aspecto, hubiera retenido al menos un par de horas si hubiera o hubiese sido madero ; al novio. No tengo pruebas, lo reconozco, pero antes me haría socio de El Pocero que jugarme un euro con el encantador hombre de la pequeña Ana.

jueves, 12 de febrero de 2009

15 días de la Marmota

Salvo el tiempo en Donosti, todo es susceptible de empeorar. Si no teníamos poco con el Cristo económico en el que nos han metido los piratillas y con los árbitros que nos mandan a Anoeta el Arminio y el Villar (¿por qué el mandamás de todo esto tiene que ser del Bilbaú ?), esta noche, a las 0.00 horas, como la Cenicienta, comienza una nueva edición del Campeonato Mundial de Vamos a Contar Mentiras Tralalalá que, como todo acontecimiento que se precie, tiene lugar cada cuatro años, mes arriba, mes abajo. Así que ya saben, mantengan a los niños a distancias prudenciales de los aparatos que emiten información y sáquenlos a las calles a que practiquen remo, se pongan como un Dios en los charcos o, simplemente, se unten unos a otros. Como hace cuatro años, como hace ocho, como hace doce..., empezará el vendaval de palabras, promesas, insultos, descalificaciones, manipulaciones, montajes de todo tipo y demás perlas. Las campañas electorales son el circo romano en su estado máximo. Imagino que en una sociedad democrática madura, si es que existe alguna que no lo sé, sobrarían las campañas y los ciudadanos libres analizarían lo hecho en los años anteriores para emitir su voto. Debería ser una obligación de las instituciones remitir a los votantes un listado de las leyes aprobadas en los cuatro años precedentes, con su enunciado y el posicionamiento de todos los partidos. Sería el triunfo de los hechos frente a la charlatanería, pero creo que no irán por ahí. A partir de hoy, asistiremos perplejos a la carrera de maravillas que nos ofrecen todos, sabedores de que la memoria histórica del personal se reduce al partido del pasado domingo. A partir de esta noche, reinará el imperio de la máscara, de la fachada, de la figuración. Pero como todo en esta vida, todo llega y todo pasa y, al final, salvo en Donosti, siempre acaba saliendo el sol. Y además, no sé qué manía tenemos en estos lares por las elecciones si al final, gane quien gane, aquí siempre acaban mandando los mismos. Mi voto para el que me prometa que volveré a ver el sol.

jueves, 5 de febrero de 2009

¡Leyes, Zapatero, leyes!

El otro día apareció Obama por el Despacho Oval, firmó un papelito y en minuto y medio consiguió lo que no habían conseguido muchos, con poder para hacerlo, durante décadas. En concreto, legisló sobre que una mujer que realiza el mismo trabajo que un hombre no puede cobrar menos. Ayer, limitó el sueldo de los directivos de aquellas empresas que reciben ayudas públicas. Por ley, Zapatero, por ley. Y digo esto por la fantástica reunión del talentoso leonés con los banqueros, para que estos últimos den créditos a familias y empresas con el dinero que todos les hemos regalado antes de que acabe esta historia con la gente a mordiscos por las esquinas. Me fascina, me ha fascinado siempre, la capacidad de los socialistas para exprimir hasta el vómito la imagen, la figuración, la fachada, los pajaritos pío-pío y los gatitos miau-miau . Son, de lejos, los mejores en la puesta en escena, en la farsa del teatro de la política, en el permanente engaño masivo. Después de la reunión, los del Gobierno, aleccionados por toda la tropa de gurús del marketing y del thanking-thinking ése de los cojones, se hacen los enfadados con los banqueros, el se nos está acabando la paciencia ; lo que quiere oír el pueblo. Palabras reproducidas hasta la saciedad por los medios que les escriben al dictado. Palabras que, como todas, se las lleva el viento. Pero hay otra manera. Es menos populista, menos eficaz, da menos votos y todo eso, pero es infalible. Se llama legislar y no hay viento que pueda con ellas. Si hemos entregado graciosamente tropecientosmil millones de euros a los que nos han metido en este fregado para no acabar apuñalándonos , tampoco costaría tanto obligar por ley a que ese dinero sea destinado a familias y empresas para activar la economía, y quien no cumpla con la legislación vigente, que se atenga al Código Penal. Es muy sencillo y leyes más infumables se han perpetrado por estos lares. Pero, me temo, nos quedaremos con la foto, las declaraciones, los graznidos para el circo romano. Seguiremos instalados en la farsa de una política en la que ya no cree nadie.