jueves, 20 de noviembre de 2008
Durango, la selección y 'La vida de Brian'
Es lo que tienen los genios, que suelen adelantarse a sus tiempos. Y lo cierto es que las esperpénticas polémicas de los últimos días sobre la txapela de la Feria de Durango (yo en cuanto la vi pensé, esto sólo ha podido salir de la mente de un cerdo machista) y la de los fumbolistas (manda cojones que el nombre de una selección que representa a un pueblo lo tenga que elegir un grupito de veinteañeros millonarios y no el propio pueblo) fueron ya adelantadas hace la friolera de 29 años. Concretamente, la adelantaron los Monty Python en La Vida de Brian cuando se encontraban en el anfiteatro romano conspirando contra el invasor (¿Qué coño han hecho los romanos por nosotros? ) y se montaron la picha un lío porque no sabían muy bien si eran del Frente Judaico Popular o del Frente Popular de Judea, mientras ponían a parir al de la Unión Popular de Judea (¡disidente! ), a la vez que Eric Idle se levantaba y con voz aterciopelada exclamaba: "Llamadme Loretta, por favor". ¿La diferencia?, que a los Monty Python les sobra ingenio por los cuatro costados y éstos aburren a las ovejas. Un pueblo que eleva a categoría de polémica nacional semejantes paridas cuando muchos de sus obreros (y obreras, sorry , Loretta) son enviados a la puta rue a tener que reiventarse la vida y volver a hacer puentes con dos palillos y un alambre para poder salir adelante en la vida es que se lo tiene que mirar muy seriamente. Un buen amigo de la montaña navarra, una de esas personas que observan el mundo con la mirada limpia y libre de quien sólo debe pleitesía a sus tierras, cuando escucha alguno de los habituales pasajes de la España cañí suele exclamar muy serio: "Países subdesarrollados como el Yemen del Sur, el Alto Volta o España jamás llegarán a la Luna". Un compañero de profesión, que ya las ha visto de todos los colores, ante alguna de las también habituales de la Euskal Herria-Euskadi Kañi suele sentenciar con la misma lucidez: "Qué país, Mikelarena". Necesito unas vacaciones. En el Alto Volta. Con Loretta.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Badiola no mató a Kennedy
Cualquier presidente de un club de fútbol, cualquiera, me parece siempre presunto, por una mera cuestión de estadística histórica. Si a los clubes deportivos de elite se les aplicara la justicia ordinaria, Obama no iba a tener ninguna necesidad de cerrar Guantánamo porque no iban a caber todos. La competición está manipulada y viciada desde el principio, de origen. Si la entonces alcaldesa de Madrid, Doña Espe , le regaló miles de millones a Florentino, éste los invirtió comprando jugadores, inaccesibles para la mayoría, que nos metían goles. Lo dicho, el fútbol mueve pasiones, incluidas las mías, pero está prostituido desde su origen hasta que no haya una ley firme que obligue a todos por igual, incluidas ayudas públicas, directas o indirectas, cuestión que por debajo de los Pirineos vendría a ser algo así como hablar con Dios. Viene a cuento toda esta brasa con la disección que los medios están haciendo de las cuentas de la Real, algo que me parecería muy bien siempre y cuando todos los rivales, presentes y futuros, pongan los mismos papeles encima de la mesa porque, ya se sabe, o aquí follamos todos o la puta al río . Pero lo que me fascina de toda esta película por capítulos, y los que vendrán, es que todos los medios, salvo uno, como el décimo dentista, han informado básicamente de forma parecida y acorde a lo manifestado por los administradores concursales. Todos, excepto el décimo dentista, el que más pasta tiene, hablan de un agujero económico gestado desde hace lustros por diferentes consejos de todo tipo de color y condición que, además, es lo lógico. El décimo dentista, en cambio, borra de un plumazo la historia y decide que el malísimo de la muerte sólo es aquél que, a diferencia de los demás, no se les cuadró marcialmente en su momento. Habría que comentarle al décimo dentista que, al margen de la catadura moral del señor Badiola, que la desconozco, lo que parece comprobado es que ni él ni ninguno de sus antepasados estuvo en el viejo almacén de libros de la calle Elm de Dallas desde donde se disparó a Kennedy.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Que Dios bendiga a los Estados Unidos de Ámerica
Me lo temía. Lo soltó. Fue quitarme las legañas, poner la tele para ver quién había salido elegido lehendakari global y escuchar al beltza la pavorosa frase con la que Jorge Guillermo Bush junior (cuanto te echaremos de menos los de la canallesca, little Gorka; como los bomberos echarían de menos al fuego si se acabara) solía iniciar cualquier bombardeo en cualquier lugar del planeta. Siempre he defendido que los EEUU son el país más libre de la tierra, porque es el único que no pueden invadir los yankees. Y eso que yo quería quitarme de un plumazo mi malsano escepticismo y creerme el cuento, aunque fuera un rato. Pero no. A la primera de cambio, que Dios bendiga a los Estados Unidos, que es una manera muy fina de decir que al resto les vayan dando mucho por el culo. Porque digo yo, que una vez que el Altísimo se pone a bendecir, será para todo dios, ¿no? De lo poco que sé de ese, en muchas cosas, gran país (a ver cuando los del derecho a decidir copian la democracia directa de los más de 150 referéndums sobre temas tangibles que se votaron el martes), la variación de un presidente demócrata a uno republicano suele tener efectos sobre la política local y ninguno sobre la exterior. Dos lo intentaron; el Kennedy, que ya sabemos como acabó, y Jimmy Carter que en su intento de reelección apoco no gana en Boston (que un demócrata no gane en Boston viene a ser como que Regina Otaola tenga un 70% de respaldo popular en el pueblo del que es alcaldesa). Pero me quedo con lo mundano, con las lágrimas de los negros más viejos, los que sufrieron el absurdo y levantaron aquella nación. Sólo por sus dignas lágrimas de quienes han sabido mantenerse siempre de pie, merece la pena todo lo de Obama. Porque en este mundo, sobramos los escépticos y necesitamos a los que creen. Y con ello, mi eterno guiño cómplice a mi tía Josefina, fallecida hace un año en Boston, y que con 90 seguía creyendo como una niña de 14 en un mundo más justo. Son mis primeras elecciones yanquis sin llamarle. Y eso jode. Ojalá Obama me quite de un plumazo mi jodido escepticismo.
jueves, 30 de octubre de 2008
Operación sin detenidos; paraísos ilesos
Festivalete ayer en las bolsas mundiales. Parece que los tropecientos miles de millones de todo tipo de monedas que, con nuestros impuestos, hemos regalado a los piratas (eso es piratería, Ramoncín, y no lo del top manta) están dando jugosos resultados. Después de los resultados, vendrán los pingües beneficios, esos que no sólo no van a reintegrar al fondo común (¿fondo común?¿Qué será eso?, se preguntará el catedrático de Ética, señor Botín) sino que, la estadística no engaña, refugiarán una gran parte en alguno del más de medio centenar de paraísos fiscales que siguen existiendo en el planeta, sin que nadie diga nada, ni Bush, ni Obama (si gana), se plantee ni por asomo bombardear, no vaya a ser que se olviden del día H y se alcancen ellos mismos. Si se sacara al mundo de los humanos la cantidad de dinero que los piratas ocultan en unos sitios que les han dejado todos los gobiernos del planeta para que los oculten, no habría habido que dar ni un solo euro de dinero público en las últimas fechas y, por supuesto, la situación de hambruna en el mundo habría desaparecido hace décadas. Es absolutamente alucinante que una crisis que va a dejar en el paro a decenas de millones de personas en todo el mundo, que va a provocar que las medidas contra la destrucción del planeta se retrasen y, lo más obsceno, que disminuya la imprescindible ayuda para que millones de personas no mueran de hambruna, se va a saldar sin un solo detenido hasta la fecha. De esto nadie tiene la culpa. Aquí mangas media barra de pan porque tienes hambre y te entrullan, pero mandas a tomar por saco a la mitad de la humanidad y te vas de rositas a tu paraíso fiscal prefe. Acojonante. Pero en esto, como en casi todo, no les echo la culpa a los piltrafillas de la delincuencia legal y protegida sino a quienes, con nuestros votos, les permiten que sigan exhibiendo sus miserables sonrisas. Quizás es que dependen de ellos para mantenerse en sus sillones.
jueves, 23 de octubre de 2008
El 'SinDios' de la iglesia de Dios
Érase una vez un Obispado, el de aquí para más señas, que tenía unos terrenitos de nada en el Antiguo. Dicho Obispado pertenecía a una institución que durante 40 años se hizo con millones de hectáreas de terrenitos de nada por todo el país español porque, por lo visto, ganaron una guerra. Los financieros de dicho Obispado, hábiles como todos en su empresa, negociaron con los señores del gobierno socialista donostiarra para permutar dichos terrenos por tres solares para hacer iglesias (católicas, of course) y así el progresista ayuntamiento encabezado por el más progresista de todos los progresistas pudiera hacer VPO en los terrenitos (hay una figura, aún más progresista, que se llama expropiación por el bien común; si el Ayuntamiento no sabe en qué consiste, que se ponga en contacto con cientos de guipuzcoanos que tienen terrenos por donde va a pasar un tren más rápido que el copón). Dicho y hecho, terrenitos por solares. Pero el financiero de la empresa más antigua del mundo hizo números y no le salían positivos, como solía ser habitual. Raudo y veloz, llamó hace dos años a la puerta de los progresistas y les comentó que había pensado que no sería mala idea que les permitieran hacer unos negocietes de ná bajo la iglesia, que la iba a levantar nada más y nada menos que Moneo, debido al clamor popular existente en Donostia ante la necesidad de una iglesia de Moneo en Riberas de Loiola, por la clamorosa falta de aforo en las otras treinta que hay en la ciudad. Amén, amén y amén, los que delante de los micrófonos pregonan la laicidad, a la hora de pulsar el botón municipal se visten de purpurados con la aquiescencia de la corporación, salvo los comunistas, que ahora callan ante los tahúres. Negocietes concedidos. El financiero eclesial, hábil donde los haya, habla con algún camarada de El Pocero y le comenta que para él los negocietes, pero que paguen la costosa edificación. Resultado; Iglesia de Moneo por la patilla. Si Jesús volviera a resucitar, molería a palos a los mercaderes bajo el templo, incluidos los que negocian en su nombre.
jueves, 9 de octubre de 2008
El concepto, Sr. Gasco, el concepto
Sostiene el ilustrísimo edil y también señor diputado (o hace bien un trabajo, el otro o ninguno de los dos, pero los dos a la vez no se puede), que antes de enjuiciar a las autoridades, con relación a la manta de hostias que se repartieron el domingo por la tarde en Ondarreta, deberíamos saber "qué tipo de bar es, qué tipo de clientela y con qué tipo de características (sic)", no sin antes dejar claro por activa y por pasiva que los ciudadanos detenidos eran "sudamericanos" y no de Ikaztegieta. Vamos a ver, Sr. Gasco, antes de enjuiciar qué tipo de bar es, con qué tipo de clientela y con qué tipo de características, lo que hay que saber es qué es lo que pasó para que una niña de doce años acabase tendida en el suelo y la tuvieran que trasladar a Urgencias del Hospital Donostia. Es el orden de factores lógico en este proceso, que altera considerablemente el producto, si estamos de acuerdo en que vivimos en un Estado de Derecho y no en un Estado de Derechas, que es lo que se trasluce de sus declaraciones. Es una cuestión de puro concepto, señor edil, del concepto del que hablaba Pazos en Airbag. Y no tengo ni idea de lo que pasó porque, como usted, no estuve allí y sólo he tenido oportunidad de leer declaraciones de unos y otros. De mi escasa sapiencia profesional, lo que sí he aprendido es que en este tipo de sucesos las que van a misa son las declaraciones del primer momento. Son las auténticas, las que siempre se acercan más a la realidad. Las posteriores, como las suyas, suelen distar muchas millas de buscar la verdad, y más bien suelen tener relación con el intento indisimulado de acoplar los hechos a los intereses de cada cual. Por eso, cuando leí en este periódico el primer día que una fuente de la Guardia Municipal manifestó que tras la medición de ruidos la situación se complicó, ya me puedo hacer una ligera idea de lo que sucedió. A mí, al menos, ya me vale aunque, como es lógico, será el juez quien decida. Espero que se ciña a los hechos sin tener en cuenta nacionalidades, situación legal, qué tipo de bar era, ni qué tipo de clientela. Por el bien de todos, incluido el suyo, señor diputado a Cortes.
jueves, 2 de octubre de 2008
Traducciones
Todos tenemos en esta vida profesiones de ésas que nos hubiera gustado ejercer. Yo, sin ir más lejos, tengo varias que forman parte intrínseca de mi imaginario. Fotógrafo de platos combinados para que mi obra se contemple en restaurantes cutres, portadista de La Razón (aunque últimamente aceptaría serlo de El Mundo ; Pedro José, mira bien lo del avión de Barajas que me han comentado que puede que vieran un CD de Kepa Junkera comprado en Leganés entre los restos), contador de espectadores en los actos que organiza Etxezarreta en Semana Grande o controlador aéreo en Hondarribia, mayormente para que me toque algún piloto listillo de ésos que han estudiado en Arizona y me suelte lo de "número y letra de pista y coordenada de aterrizaje, cambio", para poder contestarle "por la 64H vas a aterrizar tu hoy, listillo. No te jode, corto".Pero, sin duda, de siempre he soñado con ser traductor de la ONU, para poder sentarme entre Bush y Ahmadineyad y sentir la adrenalina que tiene que dar poder traducir lo que te sale de la boina y dar inicio a la III Guerra Mundial. Aunque, estos días, los periodistas tenemos que ejercer de auténticos traductores con las declaraciones de políticos y empresarios. Hace un par de días, uno de estos nuevos comunistas del siglo XXI en los que se ha convertido la clase empresarial decía algo así como que "sería conveniente una modificación positiva en aras de flexibilizar el mercado de trabajo". Traducido al idioma de los mortales, que con nuestros impuestos mantenemos en pie lo que queda del tinglado éste, lo que venía a decir el gachó en cuestión es que les pudiera salir aún más barato mandar a la puta calle a los currelas. Los empresarios hace tiempo que inventaron la flexibilización sólo para un lado, porque cuando crean empleo lo llaman así: creación de empleo. Así que cuando lean que PNV y EA bajan el Impuesto de Sociedades al 28% "como respuesta a la crisis", entiendan que quieren decir "la crisis nos ha venido de cojones para poder justificar que bajemos los impuestos a los que más pasta tienen".
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